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  • Txema Morales

HERRAMIENTAS PARA LA SERENIDAD (II). ESTAR

Actualizado: 18 jul 2021

Muchas veces he escuchado frases como: "No sé parar mis pensamientos", "Solo hago que darle vueltas a lo que me pasa", "Me acuesto y mi cabeza no para" . Yo mismo he tenido épocas en que las ideas repetitivas han tomado el control de mi vida.


En cierto sentido la sensación que tenemos es la de luchar contra esos pensamientos. Esto nos lleva a una constante frustración y a un sentimiento de culpa por no poder vencerlos, pero por mucho que nos empeñemos nuestra mente no va a dejar de pensar.

Solo existen dos días al año en los que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente vivir. Dalai Lama

Debemos darnos cuenta de qué no somos nuestros pensamientos, y por lo tanto podemos llegar a gestionarlos. Utilizo la palabra gestionar porqué no se trata de enfrentarse a ellos, de enjuiciarlos o de someterlos. Se trata de tomar consciencia de lo que nuestra mente nos trae y exponerlo a la luz de la razón para determinar si nos es valido o lo desechamos.


Es aquí donde aparece el concepto de ESTAR. Si aprendemos a estar centrados, a estar presentes, en aquellas tareas que realizamos a lo largo del día, el ruido disminuirá ya que no puede coexistir con nuestra atención. De esta forma podremos empezar a lidiar con nuestros pensamientos.


Un viaje de mil millas empieza con un primer paso. Lao Tze

Llegar a un estado de concentración efectivo es un habito que se entrena. Es un ejercicio que podemos practicar al estilo de la filosofía Japonesa del Kaizen, que consiste en realizar pequeñas acciones, pero de forma continua, para ir mejorando poco a poco las situaciones o cosas que deseemos cambiar.


Un ejemplo sería dedicar un tiempo a estar centrados mientras nos duchamos, sintiendo el agua en nuestro cuerpo, o fijándonos en el acto de enjabonarnos. Es indistinto si duramos 10 segundos o 10 minutos. Aquí lo que cuenta es que nuestra atención esté completamente puesta en la tarea y que aprendamos a volver a ella cuando aparece un pensamiento que nos aleje de nuestro foco. Podemos aplicar, siempre sin sentirlo como una obligación, este tipo de ejercicio a todos los aspectos de la vida diaria que deseemos: pasear, respirar, comer, etc.


Poco a poco obtendremos un recurso que podremos poner en practica cuando detectemos que nuestra mente divaga por lugares que solo nos aportan un ruido innecesario. Seremos capaces de focalizarnos más rápido y durante más tiempo, disfrutando de forma más plena de todo lo que hagamos.


by Txema Morales. Escritor y Coach.


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