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  • Foto del escritorTxema Morales

RECUERDOS DIGITALES

Había decidido hacer limpieza del repositorio de sus videos y fotos en el repositorio digital. Ocupaban mucho espacio y no quería seguir guardando instantáneas de momentos que ya parecían las vivencias de otra persona.


Le hicieron gracia unas cuantas instantáneas. Sobre todo unas suyas de hacía un par de décadas. Se reconocía, pero no del todo. Aún así seguía emitiendo el mismo tipo de juicio que en sus capturas actuales, definitivamente no se gustaba.


Txema Morales. Escritor. Coach. Recuerdos Digitales

Justo al llegar al final, y después de pararse en bastantes ocasiones para sorprenderse, encontró las últimas fotografías que le habían hecho a su padre con vida. Durante el día de Reyes, tres días antes de su fallecimiento.


Recordaba que había hecho un esfuerzo muy grande para poder salir del hospital, después de semanas ingresado, con el cáncer consumiendo sus últimas energías. Pero quería estar, por encima de todo, con sus hijos y nietos en la comida familiar.


Las imágenes no dejaban lugar a dudas de su estado de salud. Pero una foto, resaltaba entre el resto. En ella, su padre, miraba directamente a la cámara, o a quién la sostenía, le miraba a él. 



Su mirada era terriblemente profunda, y su rostro, su expresión, reflejaban un cansancio que iba más allá de lo comprensible. Realizaba un esfuerzo titánico por aferrarse a la vida, por estar presente, pero había gastado sus últimas energías durante la comida. Ahora, sentado en el sofá, no podía más que rendirse a la evidencia de que la vida le estaba abandonando, y en cierta medida sus ojos expresaban abatimiento, miedo, confusión.


Algo se quebró dentro, en ese preciso momento, mientras la contemplaba. Estaba viendo a un ser desolado. A un niño asustado, temeroso. Una criatura, un niño, de 67 años que aún buscaba consuelo. Perdido. Desorientado.


Sintió una punzada. Su orgullo nunca le había permitido acogerlo. Le echaba en cara todos los errores, todas las faltas, todos los malos días. No había querido perdonarle. No lo había deseado. Había sido una buena excusa para no avanzar en la vida, para no hacerse dueño de ella. Su padre había sido la excusa perfecta de su gris y mediocre vida.


Ya no se encontraba en ese punto. Después del fallecimiento, se había tenido que responsabilizar de su devenir. Llegó el día en el que se le acabaron las excusas.


Ahora, esa foto, era la prueba de su egoísmo, de su falta de compasión, de su nulo agradecimiento. 


La tristeza lo inundó. Desearía poder abrazarlo, consolarlo, cuidarlo. Desearía haber podido superar las barreras que los separaban y compartir parte de sus vidas. Desearía decirle que lo echaba de menos.

No puede. Las personas y los momentos solo existen una única vez.


Borró las fotos. Ya no necesitaba ese recuerdo. En cierta medida, hacía un tiempo que habían hecho las paces a su manera.


by Txema Morales. Escritor y Coach.

Photo @andreapiacquadio_


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