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  • Txema Morales

OCÚPATE DE LO QUE REALMENTE ES TUYO

Actualizado: 18 jul 2021

Existe un termino presente en la filosofía estoica que nos permite lidiar de una forma más sana con lo que nos sucede en nuestro día a día. Se trata de la dicotomía del control.


Este razonamiento nos sirve para clasificar las cosas en aquellas que están bajo nuestro control y las que no. ¿Fácil no? Bueno, quizás no tanto. Pongamos unos ejemplos:


Dicotomía del control
  • Que salga el sol. Esta es de cajón. No depende de nosotros. No le dedicamos ni un milisegundo al día. Todos damos por supuesto que es algo incontestable y por lo tanto no nos quita el sueño. Nadie se revuelve entre las sabanas noche tras noche pensando si al día siguiente el sol estará allí. Clasificada. Hay cosas que de forma evidente NO ESTÁN bajo nuestro control. Que salga el sol, que la bolsa suba, que la economía mejore, que nuestro equipo gane el campeonato.

La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Epicteto
  • Segunda. Que nuestra pareja tenga más atención hacia nosotros. Vaya, ¿Dudamos? Quizás nos haya dado por pensar que si estamos más en forma, nos ponemos más sexys o hacemos un curso de cocina, nuestra pareja de repente se volverá a enamorar perdidamente de nuestra persona. En realidad, las decisiones de los demás, sus actos, sus pensamientos, NO ESTÁN bajo nuestro control, por lo que no deberíamos perder ni un minuto de nuestro tiempo en intentar modificarlos.

Sólo tras haber hecho frente a esta regla fundamental y haber aprendido a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no, serán posibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior. Epicteto

  • Vamos a por otra un poquito más dudosa. Ganar mi partido de pádel de esta tarde. Venga, esta sí, ¿no? Llevo entrenando meses, mi compañero es un as, y encima jugamos con unos principiantes que no los conoce ni el tato. Pues otra vez es, NO. De esta falsa sensación de control es de donde salen muchas decepciones y frustraciones. Lo único que podemos controlar es lo que depende de nosotros, jugar lo mejor posible, llegar descansados al partido, ser honestos durante el juego, y por ese motivo NO ESTÁ bajo nuestro control el resultado, el resultado de las cosas nunca está bajo nuestro control.

Vale, y entonces: ¿Qué está bajo nuestro control? Lo qué está bajo nuestro control es lo que exclusivamente depende de nosotros, mis palabras, mi esfuerzo, mi conducta, mis acciones, mis ideas o mis valores.


Bajo nuestro control están las opiniones, las aspiraciones, los deseos y las cosas que nos repelen. Fuera de control, sin embargo, hay cosas como el haber nacido en la riqueza o el tener que hacernos ricos, la forma en que nos ven los demás y nuestra posición en la sociedad. Epicteto

Si somos capaces de aplicar esta regla, y poner nuestras energías en lo que realmente depende de nosotros, no desperdiciaremos nuestro valioso tiempo y bienestar en intentar que mañana salga el sol.


by Txema Morales. Escritor y Coach.

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